LA RECOMPENSA DEL DOCTOR ESSELSTYN


LA RECOMPENSA DEL DOCTOR ESSELSTYN

 De regreso a Ohio, el doctor Esselstyn se retiró de la cirugía activa en junio de 2000 y asumió el cargo de asesor de cardiología preventiva en el departamento de cirugía general de la clínica Cleveland. Desde entonces, sigue dedicado a la investigación y a su práctica clínica. También ha organizado sesiones de dos horas de duración en su casa, para asesorar a los nuevos pacientes cardíacos, dándoles a conocer las pruebas científicas de las investigaciones y ofreciéndoles una deliciosa comida “sana para el corazón”. Y, por último, da conferencias a lo largo y ancho del país, así como también en el extranjero.

 En marzo de 2002, Essy su mujer, Ann, cuyo abuelo fundó la clínica Cleveland, redactaron el borrador de una carta que habían decidido enviar al responsable del departamento de cardiología y al director del hospital de la clínica Cleveland. La carta comenzaba diciendo que se sentían muy orgullosos de la reputación y excelencia demostrada por la clínica y por la innovación de sus procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, todo el mundo coincidía en que la cirugía nunca sería una respuesta para la epidemia de enfermedades cardiovasculares. A través de esa carta, Ess se ofrecía formalmente a colaborar en la organización de un régimen alimentario capaz de detener, e incluso revertir, los trastornos cardíacos en el departamento de cardiología preventiva de la clínica Cleveland. El mismo régimen reflejaría la necesidad de su aplicación y podría ser gestionado por enfermeras clínicas y auxiliares médicos. Lo ideal sería, continuaba Ess, que se hiciera cargo del programa un médico joven a quien le entusiasmara la idea. Y por último, a cada paciente cardíaco de la clínica se le ofrecería la opción de seguir la terapia basada en esta dieta capaz de detener y revertir su enfermedad. El tratamiento es muy económico, no entraña ningún riesgo y permite a los pacientes tomar las riendas de su salud.

 Cualquiera pensaría que ningún hospital desaprovecharía una oportunidad así de tratar a los enfermos, cuando uno de los profesionales más reconocidos en el ámbito nacional le ha ofrecido su ayuda. Sin embargo, después de haber sido uno de los cirujanos estrella de la clínica Cleveland durante décadas y de haber llevado a cabo un estudio que defendía la reversibilidad de las enfermedades del corazón con más éxito que ninguna otra actividad realizada en la clínica, y después de ofrecer amablemente un proyecto que permitiría curar a un mayor número de personas, ni el director del hospital ni el responsable del departamento tuvieron la educación de acusar recibo de esa carta. No lo llamaron ni le escribieron; lo ignoraron completamente.

 

Al cabo de siete semanas, Ess decidió llamar a ambos, pero ninguno de ellos respondió a la llamada. Por fin, después de siete intentos, el director del hospital se puso al teléfono. Durante muchos años, este hombre había elogiado a Ess por sus investigaciones y, aparentemente, se había mostrado muy entusiasmado con sus resultados. Ahora parecía haber cambiado de opinión. Era evidente que sabía exactamente lo que Ess pretendía y su respuesta fue que el máximo responsable del departamento de cardiología no estaba de acuerdo con su oferta. En otras palabras, escurrió el bulto. Si el director del hospital lo hubiera querido, la propuesta habría salido adelante, independientemente de lo que pensara el jefe del departamento de cardiología. Por tanto, Ess decidió hablar con él y por fin consiguió que respondiera a sus llamadas. El hombre se mostró brusco y desagradable, y dejó muy claro que no tenía ningún interés en la propuesta.

Desde entonces, Ess no ha vuelto a hablar con ninguno de estos médicos, aunque todavía tiene la esperanza de que cambien su forma de pensar a medida que un mayor número de investigaciones respalden sus afirmaciones. Paralelamente, hoy en día muchas de las personas que trabajan en la clínica siguen estando muy interesadas en el trabajo de Ess. La mayoría de ellas desearían que su régimen alimentario se utilizara más, pero los que ostentan el poder nunca lo permitirán. Dichas personas, al igual que Ess, se sienten frustradas porque el programa actual de cardiología preventiva es desastroso:

—Los pacientes siguen comiendo carne y consumiendo productos lácteos. Ni siquiera se plantean reducir sus niveles de colesterol. Todo es muy impreciso. La cardiología preventiva se enorgullece cuando los médicos son capaces de demorar la progresión de la enfermedad. ¡No estamos hablando de cáncer, por el amor de Dios!

 Ahora se está produciendo una situación interesante: tal como sucedió con el doctor McDougall, muchos de los “pesos pesados” de la clínica aquejados de enfermedades cardíacas han acudido a Esselstyn para que les recomendara el tratamiento que debían seguir y los aconsejara sobre los cambios que debían introducir en su estilo de vida. Ellos saben que su método funciona y buscan voluntariamente su ayuda. Y tal como afirma Ess, todo esto podría desembocar en una crisis muy interesante:

—He tratado a varios miembros del personal directivo de la clínica, que sufrían enfermedades coronarias, incluidos los principales médicos de la institución y también varios de los miembros experimentados del consejo de administración. Uno de ellos conoce las frustraciones que hemos sufrido por haber pretendido introducir este programa dietético en la clínica y dice: “Creo que si se conociera que en la clínica

Cleveland existe un tratamiento que detiene e, incluso, revierte esta enfermedad, que dicho tratamiento ha sido utilizado por los miembros más importantes del equipo médico y que ha curado a miembros del consejo de administración y, a pesar de ello, no ha sido autorizado para tratar al público en general, no nos libraríamos de una demanda judicial”.

 

Por el momento Ess mantendrá las sesiones de asesoramiento en su propia casa con la ayuda de su mujer, porque la institución a la que entregó gran parte de su vida no desea adoptar un enfoque basado en la dieta que compita con su protocolo habitual de píldoras y procedimientos. El verano pasado Ess invirtió más tiempo del habitual produciendo heno en su granja situada al norte de Nueva York. Por mucho que le guste llevar una vida más relajada, también estaría encantado de seguir colaborando en la recuperación de los pacientes con la ayuda de la clínica Cleveland. Sin embargo, no se lo permitirán. En lo que a mí respecta, esto es absolutamente vergonzoso. Nosotros, el público, acudimos a los médicos y hospitales en épocas de gran necesidad. Es moralmente inexcusable que nos ofrezcan cuidados sanitarios de una calidad inferior a la que podrían brindarnos, que no protejan nuestra salud, que no curen nuestras enfermedades y que los tratamientos nos cuesten decenas de miles de dólares. Ess resume la situación del siguiente modo:

—En la actualidad, la clínica inyecta células madre con el propósito de desarrollar nuevos vasos sanguíneos para el corazón. ¿No sería más fácil detener la enfermedad? Es terrible, ¿verdad? ¡Resulta absolutamente increíble que recibamos consejos de salud de personas que se niegan a creer en lo obvio!

 

Después de que el éxito obtenido por curar a los pacientes con un enfoque basado en la nutrición haya generado grandes titulares, tanto a Esselstyn como a McDougall se les ha prohibido volver a formar parte de la medicina oficial.

 

Podemos enfocar el asunto en términos de dinero –de acuerdo con John y Ess, el 80% de los ingresos del hospital Santa Elena y el 65% de los de la clínica Cleveland proceden de los tratamientos tradicionales para las enfermedades coronarias y de las intervenciones quirúrgicas, pero se trata de algo más. El hecho de que sean los pacientes quienes asuman el control de su enfermedad, y no los médicos, puede representar una amenaza intelectual para estos últimos. También puede resultar peligroso que algo tan simple como los alimentos sea más poderoso que todos los conocimientos sobre píldoras y procedimientos de alta tecnología. Y además cabe mencionar la pésima enseñanza en el ámbito de la nutrición que imparten las facultades de medicina y la influencia de la industria farmacéutica. Sea lo que sea, ha quedado claro que la industria médica de este país no protege nuestra salud como debería. McDougall extiende los brazos con las palmas hacia arriba, hace estiramientos para relajar los hombros y se limita a decir:

 “Es inconcebible”.

 El Estudiio de China (Pag. 294)

Dr. Colin Campbell

enviado por Lía al grupo Luzplena-Cristalindigos
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“Crea la Paz dentro de tí, y la Paz llegará a tí, te rodeará y pacificará tu mundo. Crea la Luz dentro de tí y la Luz te envolverá y envolverá tu mundo. Se feliz y la felicidad te acompañará a ti y a quienes contactes"
Marianela Garcet





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